soñé que nos topábamos,
que las calles no lloraban
y no rompíamos ningún alma
las escaleras limpias
y los ataúdes con flores
los cadáveres
más fuerte que nunca
retumbaban
tu muerte en mi vida
fue cosa de santos.
creí en creer
creí en descreerme
muertos nuestros cuerpos
vivas nuestras almas,
comprendí que si te encuentro
en un árbol
en un vaso
en una almohada
te podré abrazar.
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